Un pueblo que nunca paraba...



En ese lugar lasherino cobraron vida, el fiel Pedro "el tropero" Sosa cumpliendo junto a su hermano Severino la promesa de traer en tiempo récord desde Buenos Aires algunos pertrechos militares, pero sobre todo el dinero que el ejército necesitaba, y que hacía tantos meses venían prometiendo desde el gobierno central para ayudar a paliar la campaña. 

Por ese campo de El Plumerillo también vimos pasar: la abnegación del cura Beltrán trabajando incansablemente entre martillazos y yunques; soldados leales que llegaron a coronel como "el pardo" Lorenzo Barcala ("el caballero negro"), inmortalizado en la literatura de Sarmiento a través de "Facundo" o "El General Fray Félix Aldao"; "los milicos de ley" como Regalado de la Plaza viajando permanentemente entre las minas cuyanas y trayendo metales de la montaña para refinar en los talleres de Plumerillo; mujeres como Remedios Escalada, Margarita Corvalán, Dolores Prats y Laureana Ferrari, pero también las otras anónimas damas patrióticas que construyeron trajes y zurcieron 5.000 pantalones para los soldados; políticos avezados como Tomás Godoy Cruz y su controvertida esposa "Lucecita" Sosa, quien se enamoró del propio marido de su hija y luego mandó matar; médicos como Paroissien y Anacleto García atendiendo la tropa; geniales inventores como Andrés "molinero" Tejada, quien constantemente traía novedades de su batan en "La Alameda"; amigos y confidentes como Tomás Guido; el erudito cartógrafo y empírico agrimensor José Antonio Álvarez Condarco, con planos, cálculos y diagramas de cuanto pasadizo sirviera como tránsito por la montaña después de escuchar al "sabio" baqueano Justo Estay; camaradas como Estanislao Soler, ese brillante militar al que San Martín no le daba "ni un tranco de pollo" y tenía "entre ceja y ceja" por su carácter arrogante y siempre provocador.
  

Además de los individuos que ayudaron a San Martín, también hubo gobiernos de otras provincias que apoyaron su campaña. Esto se debió a varias razones:

1. Intereses políticos: Algunos gobiernos vieron en la campaña de San Martín una oportunidad para expandir su influencia y poder en la región.
2. Solidaridad patriótica: Otros gobiernos se identificaban con la causa de la independencia y querían apoyar a San Martín en su lucha contra el dominio español.
3. Beneficios económicos: La campaña de San Martín también ofrecía oportunidades económicas, como el acceso a nuevos mercados y recursos naturales.
4. Alianzas estratégicas: Algunos gobiernos formaron alianzas con San Martín para contrarrestar el poder de otros gobiernos o grupos que podrían ser una amenaza para sus intereses.

Entre los gobiernos que apoyaron a San Martín se encontraban los de Mendoza, San Juan y La Rioja, en Argentina; y los de Coquimbo y Valparaíso, en Chile. Estos gobiernos proporcionaron tropas, suministros y financiamiento para la campaña.

 La mayoría de las personas que ayudaron a San Martín en su campaña lo hicieron de manera voluntaria. Muchos de ellos estaban motivados por la causa de la independencia y querían liberar a sus países del dominio español.

Sin embargo, también hubo casos en los que la gente fue obligada a ayudar, especialmente los indígenas y los esclavos. En aquel tiempo, era común que los poderosos obligaran a los más débiles a trabajar para ellos o a proporcionarles suministros.

Pero en el caso de la campaña de San Martín, muchos de los que ayudaron lo hicieron porque creían en la causa y querían ser parte de algo histórico, además en el caso de los esclavos  San Martin les prometió ser libres a ellos a sus familias y los hijos por nacer . 
También hubo casos de personas que se unieron a la campaña por aventuras o para escapar de sus vidas normales.

En cuanto a los guías indígenas, muchos de ellos habían sido afectados negativamente por el dominio español y vieron en la campaña de San Martín una oportunidad para luchar contra sus opresores.

En resumen, la motivación para ayudar a San  Martin variaba de persona a persona, pero muchos lo hicieron por una combinación de razones, incluyendo la creencia en la causa, el deseo de aventura y la necesidad de escapar de sus circunstancias.


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